Albert Einstein.

"¿Por qué esta magnífica tecnología científica, que ahorra trabajo y nos hace la vida mas fácil, nos aporta tan poca felicidad? La repuesta es ésta, simplemente: porque aún no hemos aprendido a usarla con tino."

Albert Einstein.

sábado, 24 de marzo de 2012

Río Tinto.

El río Tinto  es un río costero de Huelva, próximo a una zona de gran interés minero. Lo más inusual de este río es su peculiar color rojizo, así como sus aguas ácidas, con un pH de 2.2. Hasta hace unos años se pensaba que estas características se debían a la contaminación producida por la intensa actividad minera ejercida durante siglos. Hace ya 5000 años extrajeron grandes cantidades de cobre de está zona minera. Desde la antigüedad fue llamativo su color rojizo.
Hace pocos años científicos del CAB (Centro de Astrobiología) han descubierto que el color y la ácidez del río Tinto es debida a microorganismos extremófilos y no a la contaminación minera.
En un principio, las condiciones de extremo pH, alto contenido en metales pesados y escaso contenido en oxígeno del agua, hacen que el río Tinto sea un hábitat bastante inadecuado para la vida. No obstante, existen microorganimos extremófilos, a los que les resultan favorables todas estas condiciones extremas para vivir. Existen bacterias que subsisten a costa de los minerales, y como producto de desecho producen ácido sulfúrico y hierro oxidado, causantes de la ácidez y color rojizo del agua. Pero lo que resulta más sorprendente, es que esta especie de extremófilos no está sola, sino que toda una serie de microorganismos son capaces de vivir en esas aguas, algunos endémicos del Río Tinto; se han encontrado algunas especies de algas y hongos. Entre otras, cosas los bioquímicos han descubierto microorganismos capaces de “comer pirita”, ya que obtienen energía oxidando el ion ferroso de la pirita y convirtiendolo en ion férrico. De hecho, esta bacteria parece ser la principal responsable de que el río Tinto sea como es. Lo que ha resultado verdaderamente sorprendente es la presencia de organismos eucariotas, incluyendo levaduras, protistas y hongos, ya que no suelen abundar en ambientes extremófilos. Aunque el CAB ha decubierto más de un millar de especies distintas de eucariotas en total.
En lo que respecta al estudio del río Tinto, los científicos creen que el trabajo no ha hecho nada más que empezar y que va a ser necesario descubrir nuevas técnicas de laboratorio para su estudio.

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